“POEMA MUJER CICLÓN” Por WINSTON ORRILLO.

Winston Orrillo (Lima, 1941) estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde obtuvo el grado de doctor y fue director de la Escuela Académico-Profesional de Comunicación Social de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.
“POEMA MUJER CICLÓN”
Por WINSTON ORRILLO.

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“POEMA MUJER CICLÓN”
Por WINSTON ORRILLO.

Amo a
Una mujer
Parecida
A un ciclón.

Me trajo
Hasta la vida.
Me empapa
Con su vida.
Me arranca
Del insomnio
Y me engrilla
En el día
Allende mis
Noctívagos
Arabescos
Autistas.

Esta mujer
De fuego
Se empapa
Cuando le hablo
Y mana de
Sus fuentes
Maná
Para mis gárgolas.

¡Y ella lo sabe todo1
Es nena
Y es antigua
Guirnalda
De mis vidas
Que hogaño
Condecora.

Me iza
Hasta su altura.
Me desata
Los versos
Y arranca
Los colgajos
De las escoriaciones.

Es mi destilería
Mi hamaca
Y el badajo
Con que invoco
A la vida.

Aullé al reconocerla
O es ella la que supo
-detrás de los ropajes
de tantos siglos yertos-
desatar mis canciones.

Yo aquí honro
A aquella lumbre
Con que escalo
Hasta el cielo
Que está
En el crisantemo
Que tiene
Entre las piernas.


Amanecer del 21-3-2010

“POEMA MUJER CICLÓN” 
Por WINSTON ORRILLO.


Amo a
Una mujer
  Parecida
    A un ciclón.


Me trajo 
  Hasta la vida.
    Me empapa
     Con su vida.
       Me arranca
         Del insomnio
           Y me engrilla
              En el día
                Allende mis
	    Noctívagos
	      Arabescos
	        Autistas.


Esta mujer
   De fuego
     Se empapa
       Cuando le hablo
          Y mana de
	Sus fuentes
	  Maná 
	    Para mis gárgolas.


¡Y ella lo sabe todo!
Es nena
  Y es antigua
    Guirnalda
       De mis vidas
         Que hogaño
           Condecora.


Me iza
  Hasta su altura.
    Me desata
     Los versos
       Y arranca
         Los colgajos
           De las escoriaciones.


Es mi destilería
  Mi hamaca
   Y el badajo
      Con que invoco
        A la vida.


Aullé al reconocerla
  O es ella la que supo
     -detrás de los ropajes
       de tantos siglos yertos-
         desatar mis canciones.


Yo aquí honro
 A aquella lumbre
  Con que escalo
    Hasta el cielo
      Que está 
        En el crisantemo
          Que tiene
            Entre las piernas.



                   
                    Amanecer del 21-3-2010

“PÉNDULO AMARILLO” DE FANNY JEM WONG. Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA.

Fanny Jen Wong con este gran libro, -se convierte en la actualidad-, en la mejor poeta del país escribiendo haikus, -pero no hay que olvidar la calidad en este estilo de escritura entre las poetas, fundamentalmente de Cecilia Molina, Gladys María Pratz, Maritza Núñez, Yeny Tejada (destacando su arte que abarca haikus de temática erótica), y la española-peruana, Marian González-, porque aparte de lo expuesto y detallado al inicio del presente escrito, también ratifico dicha demostrable consideración por las siguientes razones: primero, el respeto formal a la estructura del haiku de tres versos (5-7-5 sílabas, respectivamente); segundo, la comunicación excelsa de la belleza de la palabra (libre catártica, amorosa, vida-muerte), pero con la magia y las cualidades que poseen los descendientes chinos en sus genes, por la cultura y sensibilidad heredada haciendo una conjunción con mucha sabiduría y talento con las culturas y costumbres existentes en el país; y tercero, el poemario tiene un ramillete de temáticas, -como lo fue el primero-, de excelente calidad y solidez artística.

A finales del año pasado la revista de literatura peruana, “Palabra en Libertad” publicó el poemario, “Haikus” de la poeta peruana, Fanny Jem Wong (Lima), ratificando su talento para esta clase de escritura poética que lo pudimos percibir por nuestro trabajo de investigación literaria, a través de textos solitarios en diversos blogs y en el Facebook, puesto que nunca antes le habían  publicado un libro en conjunto, pero hay que hacer la atingencia que sus poemas habían sido valorados en importantes antologías del extranjero de Argentina, España, Canadá, principalmente, como también musicalizados en compact disk por Mario H. Russo; asimismo, su poema, “El llanto del payaso” inspiró la obra de teatro “Delirando” por ATO teatro (Cuba) y Axioma Teatro (España), con gran audiencia de lectores y oyentes. Y posteriormente está siendo seleccionada en las muestras de poesía peruana de la Sociedad Literaria Amantes del País.

FANNY JEM WONG.

FANNY JEM WONG
Ella es una destacada psicóloga de profesión y de descendencia china, características importantes que le han brindado de una forma natural de poder captar, recrear y comunicar sus haikus con un poder artístico de gran factura, poseyendo su arte un gran aura de la cultura oriental conjugada con su país de nacimiento (Perú), interiorizando con el ser humano y su sociedad, asimismo en la zoociedad del animal humano.

FANNY JEM WONG.

Por sus grandes dotes de poeta, con el primer poemario llegó a ratificar y sorprender a reconocidos críticos literarios del país, por ejemplo, el mencionado libro fue elegido por el reconocido crítico literario peruano de talla hispanoamericana, Ricardo González Vigil, considerándolo como uno de los mejores libros en el género poético en su recuento “Mirando el 2018” publicado en la Revista Caretas, N° 2571. (Lima, 2018), y en el recuento “Los mejores libros del 2018” en el Blog lamula.pe (Lima, 2019), como también, en el recuento de la Sociedad Literaria Amantes del País teniendo mi firma y que fue publicado en el blog de la sociedad.  

PRIMER POEMARIO “HAIKUS” DE FANNY JEM WONG.

Hay que resaltar que ella construye sus versos en diversos estilos, abordando temáticas con fino erotismo, existencialismo de gran profundidad, coloquiales con una delicada y abierta comunicación, surrealistas a plenitud y de una gran profundidad erotizante, los cuales encandilan al lector por su gran trabajo con la palabra y elevada sensibilidad humana, femenina y artística, haciendo destellar la belleza de la oscuridad y la brillantez oscura de la luz con aura libre y arrebatadora.  

HAIKU

El Haiku viene a ser uno de los pocos estilos literarios de Oriente que no ha sido liquidado por el tiempo ni por el hombre, sino que al contrario, su nervio y su corazón ha quebrado fronteras y lenguas; y como toda obra auténtica de arte y guía sagrada, está presente en la historia literaria del Perú, manteniendo vigencia. Dicha técnica literaria apareció en el imperio insular de Asia oriental: Japón, siendo su más sobresaliente figura, el poeta, Matsuo Basho (1644-1694), autor del bello libro: Las sendas del Oku. 

FANNY JEM WONG.

En líneas generales los Haikus, representan una imagen, un instante, un momento, una espiritualidad, un ideal, una realidad, un conato, un soplo, una visualización, un grito, una pulsación, un aliento, una estación, un símbolo, pero no quieto, no detenido, no paralizado, no estático ni muerto aún impreso en un papel sino todo lo contrario, está siempre despierto, atento, con energía, con vida y con palabras abiertas para dialogar con el lector. Siendo a veces, infiel con el propio poeta, llevando al lector por otros senderos u otros tiempos, también bellos. Son poemas vivos llenos de eternidad y encanto muchos de ellos, muchos de ellos con  maravillosas metáforas en libertad, emergidos de lo más profundo del poeta sin mucho racionalismo como son los infinitos cuadros de la naturaleza. El Haiku es un pequeño poema pero de grandiosa trascendencia que respira sin fronteras al igual que un fresco arreglo floral del Ikebana, embelleciendo mucho más, nuestro mejor rincón terrenal o espiritual, en donde el lector aparte de su cultura, sus costumbres y su libertad de comprensión e interpretación “debe de poseer la virtud de perderse” en él como en la naturaleza,  tiene que dejarse caer en él… perderse en sus profundidades como en un cosmos, donde tampoco hay un arriba y un abajo” (Andrei Tarkovski), y sí habría una misión, la más clara es la que sostiene Shisou Kasai: “es producir una impresión muy viva y fugaz”.

FANNY JEM WONG y JOSÉ BELTRÁN PEÑA.

PENDULO AMARILLO, es el segundo poemario de haikus de nuestra poeta, Fanny Jem Wong, quien por las características ya detalladas líneas arriba, tiene el sentir de lo oriental entrecruzado por lo de nuestro país, y sus variados colores, sentimientos  y estaciones haciendo una simbiosis rica y muy especial.


El título es muy acertado, ya que denota mucho conocimiento de lo expuesto –poéticamente hablando-, ya que el péndulo es un objeto que siempre está en movimiento oscilante y vinculado al tiempo midiéndolo, o sea registrándolo, pero en el caso poético no solo como un instrumento de la física sino de las variadas fuerzas de la comunicación (lecturas) que pueden darse e inclusive que puede sorprender al mismo autor y paralelamente con la musicalidad de él, que vienen a ser los pasos vivos de su traslación y rotación pero maniatado a un solo eje (el poeta y su libertad). Si bien es conocido por todos gráficamente, ello se puede romper con la libertad de su estar o sea puede ser cualquier objeto suspendido en una cuerda, para nosotros es la palabra creativa que se suspende de manera libre marcando nuestro tiempo (autor-lector) 

Ahora Fanny muy sugestivamente elige el color amarillo, que como se sabe es un color primario, o sea no es producto de ninguna mezcla específica, o sea es único, como la presencia del sol en nuestro universo, como consecuencia de ello nos comparte luz, claridad, amplitud de conocimientos y verdad sin nada de oscuridad, pero con una cualidad que es noble y lleno de sociabilidad porque si lo juntan con otro color se produciría uno nuevo o sea es un color diferente con misterios distintos. Además es un color bello como el de las margaritas o del color de la piel  las bellas mujeres chinas, produciéndose una sensualidad que rebasa sus fronteras, o el narcicismo descarado de Narciso de la mitología griega, que solo se enamoraba y se alababa.


Un dato a destacar, es que en Asia es el color de la gloria, la felicidad, la sabiduría, de la armonía y de la cultura, no es por casualidad que los chinos tienen su río amarillo (el Huang He), pero además este color da diversos comportamientos y reacciones fisiológicas, significados como el de “las piedras amarillas”.


El color amarillo siempre ha sido utilizado en sus escritos de parte de muchos poetas orientales pero también de otros continentes como es el caso del Premio Nobel de la Inmortalidad, el argentino Jorge Luis Borges (quien escribió haikus), que en una oportunidad manifestó: ”Hay un color que no me ha sido infiel, el color amarillo”.

El libro es un canto a la vida, al arte, al hombre, a sus orígenes, a la naturaleza, a su presente, el amor en todos sus lados, experimentados con sus cinco sentidos y sensibilidades con cultura y filosofía recreadas e inclusive catárticamente pero en forma libre, como debe de ser. 

FANNY JEM WONG.

Leyendo su libro se puede percibir que nuestra poeta se posesiona del “centro del universo” y desde allí nos “conversa”, también denota un gran conocimiento de lecturas  del “Tao Te Ching” de Lao Tse o de “El arte de escribir” de Lu Chi, del confusionismo y del budismo, el de admirar el trabajo literario de poetas orientales fundamentalmente de Matsuo Basho, conjugándose con todo lo referente al mundo del cristianismo y la idiosincrasia de nuestro país. 

Su libro de haikus es la belleza en sus dos caras, tocándonos, iluminándonos, deleitándonos con gran talento artístico.

FANNY JEM WONG.

Leamos algunas “estaciones” de su poemario:

POÉTICA:Nuestra poeta con el siguiente haiku nos entrega su poética, escrita con la libertad del artista universal pero deteniéndolo mágicamente y fugazmente a través de la palabra con la recreación de sus sentires e impulsos en libertad:

mis emociones

péndulo amarillo

deshojándose

RAZA Y TIEMPO:Ella se siente orgullosa de sus orígenes y de su ancestral cultura, la china, en donde la belleza de su hermosa piel amarilla se trastoca conjugándose con su pensamiento libre y su profundo yo, creando más de cuatro estaciones de las habituales en su existir:

piel amarilla

viajas sin rumbo

fijo seis estaciones

NIÑEZ:Con la travesura que toda persona no debe perder desde la inocencia y belleza de los primeros años, o sea con su niña interior, ella recreó para su propia historia un cariño que le hicieron al verla en el tiempo actual, al cual nos adherimos, por ella y los “niños orientales”:

ojitos negros

carita de min pao

infinita luz

Otro haiku que se entrelaza con este aspecto es el siguiente, en donde los miedos que muchos niños tienen por poder perderse en la frialdad del bosque de cemento, les surgen pesadillas y tormentos, por lo cual ingresa al mundo ecológico en donde puede jugar con nuestros amiguitos los animales para después cansada la niña poder soñar:

sueños ensueños

una niña soñaba

entre las flores

AMOR: En el libro hay varios haikus de amor, pero este es muy especial porque podemos leer “el amor y su amor”, siendo verdadero, bello y mágico, y el rito que conlleva este hermoso sentimiento, naciendo, creciendo, avanzando, para que al final ya maduro, se vea reflejado en la figura del primer beso de aceptación:

la nuez del nogal

los frutos maduraron

entre sus labios

AMOR DE PADRES: Gracias Fanny, porque este haiku, porque aparte de ser muy bello, sé que está dedicado a mis padres Pedro y Hortensia, el cual refleja el amor de pareja “metamorfoseado con el amor” entre el cielo y la tierra, porque la naturaleza también ama porque es la propia vida, y entre los que la componen se cuidan, tal como lo hacen los árboles, porque si uno de ellos está con “sed” el del costado comparte su “humedad”, aunque le cueste morir:

en luna llena

sakuras y hortensias

enlazan tallos

HACER EL AMOR: La poeta, sabe diferenciar muy bien entre lo que es hacer el sexo y hacer el amor, por ello nos entrega su palabra como homenaje a la vida sexual con sentimiento en un plano existencial recreativo en donde al realizarlo vives, mueres y renaces en cada encuentro, cruzando sudores, olores, palpitaciones y variados impulsos:

vida y muerte

entre sábanas

blancas deslizándose

también nos manifiesta “el amarse siendo amada”, a través de la observación, y no sólo a través de un espejo sino también en los ojos del elegido, trasladándose a espacios compartidos plagado de erotismo, pasión y encuentros singulares:

miro el cristal

cuerpos agitándose

mil imágenes

INFLUENCIA DE BASHO:Nuestra vate es una gran lectora de la cultura y literatura oriental, por ello admira y conoce la obra del gran poeta, Matsuo Basho, y en sinónimo de homenaje, usa la palabra “estanque”, pero asimismo porque en la China es común y cotidiano tenerlo en el vivir de sus pobladores, y su haiku va entrelazado con el amor, la entrega amorosa, en donde en el estanque se mueven sus aguas, se alborotan y se rinden frente a la unión de dos cuerpos libres, con ósculos y roces, estampando la fe y la espiritualidad de un mejor vivir en pareja:

en el estanque

las aguas se elevan

besos y rezos

EROTISMO:Fanny Jem Wong es una poeta multi temática, en donde con mucho talento y fineza siempre ha tratado el erotismo en su más alta y sublime expresión, por lo tanto he decidido que sus haikus se presenten solos, -presento seis-, y  sean captados, interpretados y deleitados de acuerdo a la sapiencia y la comunicación de cada lector: 

cerezas rojas

pasiones sin alivio

el bambú crece

como bufanda

amablemente bella

galopa fiera

susurró flores

brillantes como el sol

bajo su cuerpo

sus pies deliran

apuntando al cielo

piel amarilla

Sonríe la flor

es rojo sobre rojo

principio y fin

su grueso tallo

apuntando al cielo

liba la abeja

ECOLOGIA:Como una auténtica escritora de haikus, sabe que uno de los lineamientos en los cuales se basa su origen es, en el hermosear y enaltecer lo ecológico, priorizando a la bendita naturaleza, en este caso utilizando al oso como personaje y su delicada situación de existencia en el mundo por la irracionalidad del animal humano. Con su palabra nos manifiesta la importancia de su sobrevivencia, pero paralelamente la lucha con sus propias garras por existir sino su pelaje será una oscuridad que nos abrazará:

gran oso negro

eres primavera luz

fuerza y poder

ASTROLOGIA:Sabiendo la importancia de la existencia de La Luna, ella nos la poetiza artísticamente porque sabe que siempre es atendida en varias esferas del saber, pero en esta oportunidad la identifica como si fuera una chica bella, luz,  traviesa y fuerte, realizando hermosas cosechas, el erotizamiento de los animales, el elevamiento de las olas, el tomar ritualmente baños con ella, etcétera, pero recordándonos que nosotros también somos luz al verle la cara:

sobre el altar

sonríes pícara luna

perfectamente

EXISTENCIALISMO:Nuestra poeta también poetiza su existir catárticamente compartiéndolo con su lectores, y nos toca con fuerza o roza delicadamente,  por ejemplo, frente a la incertidumbre, como cuando uno es niño y se siente desprotegido aun a veces teniendo gente que nos ama a nuestro costado, porque algunos fantasmas viven y conviven con uno, los cuales, pueden dañarnos al sorprendernos, como son los abusos que suceden por personas que nos acosan y nos someten, entorpeciendo nuestros pasos futuros con traumas o desvelos que nos atormentarán de por vida, es una llamada en general pero principalmente a nuestros padres:

camina lento

niña lapislázuli

entre fantasmas

y en este otro haiku, la autora nos señala y encamina a lo importante que es la presencia de los padres, para fortalecernos de valores, verdades, alimentar sueños con amor, haciendo desaparecer los demonios de distintos colores que muchos veces se nos presentan:

firme ondulas

donde habitan almas

robusto bambú

y en este último haiku referido al campo existencial, lo referente a la felicidad que se puede alcanzar con pasos seguros y fuertes, acompañados y protegidos en conceptualizaciones con esperanzas, vidas cuerdas y ejemplares, humanizados estallidos que nos alumbran el presente por ende el propio futuro:

niña de nieve

tú enciendes las luces

sigue la calma

TIEMPO MUERTE: En el grupo de haikus sobre estos temas, nos recuerda y sublimiza bellamente la sentencia final de despedida que nos da el tiempo, vida-muerte, en donde todos al irnos seremos luz-energía para seguir existiendo, resaltando la consumación de la belleza explícita en el reloj, pero que puede ser y como no, a ser ejemplo a seguir por un buen caminar en los espacios que nos asigne el destino:

una explosión

se detiene el reloj

murió otra flor

En un haiku escrito en homenaje a su padre, por la magia de la palabra y del amor, valora su seguir viviendo, acompañándola en la existencia de un árbol real que la autora vela día a día en su territorio de vida (casa), frente al hacha de la muerte que quisiera liquidarlo pero que frente al poder oriental y del haiku no lo hará sucumbir:

bajo sus hojas

honorable anciano

cierras los ojos

Fanny celebrándose catárticamente, se ha “retratado” porque ella sabe –en el verano de su otoño-, que no ha venido a estar con nosotros en este mundo ambivalente pero hermoso por las puras sino que tiene una misión en esta vida pasajera de la mortalidad, creando su propio universo al cual nos invita a recorrer, enfrentando miedos y adversidades en donde siempre sale airosa, convirtiéndose en un personaje de su tiempo arrinconando y exorcizando al propio tiempo:

el universo

es valiente estrella

marca tu tiempo

PADRE. El que sigue es un haiku hermoso que trata sobre la comunicación entre la hija y su padre, el lenguaje íntimo de amor filial que se ve reflejado en los rituales del pasar al más allá, con la presencia y lo bello del mundo gatuno, su misterio y sus encantos, siendo ella, la elegida por él para su despedida final, por ser terca, amorosa pero muy valiente enfrentando múltiples batallas para después decirle adiós, para que el sufrimiento por el dolor no le aplaque la sonrisa:

parecen gatos

como nosotros papá

cien tercos nudos

ENGAÑO:En este rubro nuestra poeta abarca una de las miserias humanas, la traición que siempre –desgraciadamente-, ha “brillado” a lo largo de toda la historia de la humanidad, reflejándose en la envidia, el egoísmo, la injuria, la difamación, la  “rabia salvaje” frente a otro congénere por diversas y múltiples razones, llegando a las lágrimas con sangre e inclusive a la muerte, pero viniendo –algunas veces-, la reacción inteligente y racional con “enseñanza afectiva”  derramando sonrisas sabias de tranquilidad y paciencia:

lloran sus yemas

sobre papel de arroz

oscuras tintas

BELLEZA DE LA VIDA:A continuación un bellísimo haiku, que frente a la maldad, a lo oscuro, a lo adverso, aparece abrazadoramente la vida y lo positivo de ella. Ratificando la autora cuando siempre nos dice, “salir de las cenizas y caminar”, puesto que siempre habrán seres mágicos y especiales que nos ofrecerán luces en nuestros senderos para compartirlos e iluminar otros, los nuestros:

en el pantano

crece una orquídea

tímidamente

ESPERANZA:el siguiente haiku trata temas de actualidad mundial, es un llamado a detener la ignorancia, la ignominia, la ofensa, la calumnia, la mentira, con paciencia y sabiduría para que no se rebalsen, y hacer entender todo lo contrario con esperanza a todos los mortales con amor y humanismo de un mañana mejor en toda la Tierra:

guardián del cielo

larga es la espera

detén sus lenguas

bajo la figura mítica del Faisán en descanso, nuestra poeta nos detalla el esperar el momento para despertar, para actuar, para realizar una acción a desarrollar, a luchar o a recuperar algo perdido pero manteniendo los valores, y volar señalando el camino correcto a seguir:


un faisán duerme

sobre las ramas secas

miles de años

las tomas de decisiones y los entuertos que debe de realizarse consciente sin perder la sensibilidad y humanismo  está basado en la figura de una flor que llora desconsolada hasta poder romper las cadenas que la encarcelan porque sabe que su palabra y su existir jamás los podrán apagar o silenciar:

encadenada

sonríe una gardenia

entre lágrimas

LA ANIMALIDAD HUMANA: El siguiente es un haiku de antología, universal para cualquier idioma, retrata la estupidez humana de pisarse unos a otros por el poder en sus distintas variantes: familiares, laborales, amicales, artísticas, ya sea por la enfermedad del ego, el poder o la ambición, en casos extremos de sentirse inmortales, dañando, torturando física o psicológicamente; por lo que nuestra vate nos dice: basta ya, sino te ignoro, te silencio, te digo adiós:

señor oscuro

soplas fuerte y lejos

quiebras el bambú

AGRADECIMIENTO: Los que conocemos a la poeta Fanny Jem Wong, sabemos que es un maravilloso ser humano y paralelamente una talentosa poeta, es por ello que frente a su agradecimiento solo le podemos decir: gracias por tu bello arte literario, y por “ser” y “estar” embelleciendo la vida y la palabra en libertad , te aplaudimos:


entre bocados

al final se escucha

gochisosama

* Gochisosama  – Muchas gracias.

Fanny Jen Wong con este gran libro, -se convierte en la actualidad-, en la mejor poeta del país escribiendo haikus, -pero no hay que olvidar la calidad en este estilo de escritura entre las poetas, fundamentalmente de Cecilia Molina, Gladys María Pratz, Maritza Núñez,  Yeny Tejada (destacando su arte que abarca haikus de temática erótica), y la española-peruana, Marian González-, porque aparte de lo expuesto y detallado al inicio del presente escrito, también ratifico dicha demostrable consideración  por las siguientes razones: primero, el respeto formal a la estructura del haiku de tres versos (5-7-5 sílabas, respectivamente); segundo, la comunicación excelsa de la belleza de la palabra (libre catártica, amorosa, vida-muerte), pero con la magia y las cualidades que poseen los descendientes chinos en sus genes, por la cultura y sensibilidad heredada haciendo una conjunción con mucha sabiduría y talento con las culturas y costumbres existentes en el país; y tercero, el poemario tiene un ramillete de temáticas, -como lo fue el primero-, de excelente calidad y solidez artística.

Si bien es cierto, es una poeta insular que prefiere la mágica y brillante soledad, tal como muchos poetas de descendencia oriental lo practicaron, como es el caso del peruano, José Watanabe, ella, verso a verso nos abraza y nos conduce a parajes naturales, filosóficos, existenciales, amorosos, vida-muerte-vida, sintiendo y percibiendo su corazón amarillo limpio y bello sin fronteras, su calor humano para hacernos reflexionar, imaginar, identificar, retroceder para avanzar, mirarse en la otra cara del espejo, sucumbir frente al crecimiento del bambú, abrir nuestra mente para comprender mejor al ser humano, abrazar a la naturaleza, amar al propio amor.

Péndulo amarillo, no es solamente un libro hermoso y de alta calidad poética, sino arte que tiene vida eterna.

JOSÉ BELTRÁN PEÑA.  Poeta, investigador literario y gestor literario peruano. Presidente de la Sociedad Literaria Amantes del País.

POEMAS DE WINSTON ORRILLO

Winston Orrillo (Lima, 1941) estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde obtuvo el grado de doctor y fue director de la Escuela Académico-Profesional de Comunicación Social de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.

SETIEMBRE POEMAS DE WINSTON ORRILLO

Primavera

  Inventada

     O

         Estantigua.

Nictálope

   Yo busco

       Tus estanques.

Veo

  Venir

    La muerte

      Con

        Zapato

          Roto.

Caterva

  De

    Estropicios

      Me dicen

         Cataclismos

Discurre

   El raudo amor

      Y

          Resultó

             Un

                Outsider.

Catecúmeno

   Soy

      De

        Tu

           Equimosis.

Y

  Este

     Es

       El

         Colofón

           Del

              Desvarío.

¡Terremoto

  Qué

     Presto

        Se

           Olfatea!

Trasiego

   Apresurado

     Mis

        Canciones.

Huyo

  De

     La

      Yakuza

         De

            Tus

              Besos.

Arcadas

  Y

     Mortajas

        Zigzguean

Quise

   Ser

     Espeleólogo

         Y

            Cribarte.

Malabarista

   Fui

      Yo

        Entre

           Tus

             Piernas.

Me

  Dejaste

      Bufando

         ¡En zafarrancho!

Winston Orrillo, escritor peruano (Lima, 1941) estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde obtuvo el grado de doctor y fue director de la Escuela Académico-Profesional de Comunicación Social de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.

Frugal

  Amor

    Y

       Núbil

        Y vidriado.

La Calera, Lima, Perú. 6 de setiembre de 2019

BENITA RECOBRA SU FORMA HUMANA Por WINSTON ORRILLO.

BENITA RECOBRA SU FORMA HUMANA

Por WINSTON ORRILLO.

(Medio en broma seria, yo decía a mis amigos que Benita, mi ya famosa gatita, otrora había sido una muchacha que, por obra y desgracia de esas magas que aún medran por ahí, había sido introducida en el cuerpo de un felino: es tal su “humanidad” que lo sigo creyendo. Ése es el origen de este cuasi poema).

BENITA RECOBRA SU FORMA HUMANA

Por WINSTON ORRILLO.

     (Medio en broma seria, yo decía a mis amigos que Benita, mi ya famosa gatita,  otrora había sido una muchacha que, por obra y desgracia de esas magas que aún medran por ahí, había sido introducida en el cuerpo de un felino: es tal su “humanidad” que lo sigo creyendo. Ése es el origen de este cuasi poema).

BENITA RECOBRA SU FORMA HUMANA

Por WINSTON ORRILLO.

     (Medio en broma seria, yo decía a mis amigos que Benita, mi ya famosa gatita,  otrora había sido una muchacha que, por obra y desgracia de esas magas que aún medran por ahí, había sido introducida en el cuerpo de un felino: es tal su “humanidad” que lo sigo creyendo. Ése es el origen de este cuasi poema).

Y un día

  De repente

     Benita

        Recobró

           Forma humana:

             Grácil, aérea,

               Dúctil

                   Empezó a

                      Columpiarse

                         En los días

                           Nonatos.

Patrullaba

   La aurora

      Con sus ojos

         Insomnes.

Cogitabunda

   Mira

     El masticar

       Del tiempo.

Se relame

   En los puzzles

      Del alba

        Que sahúma

          Su volver

             A esta

                Vida.

Benita

    Es mi estafeta

        Para

           Engrillarla

             Al viento

               De las resurrecciones.

La Calera, Lima, 13-9-19

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS DE LA POETA Y MG. EN PSICOLOGÍA FANNY JEM WONG. Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA.

Fanny Jem Wong es seudónimo de Fanny Wong Miñán, conocida en los medios culturales, (Lima, 1964). Es Magister en Psicología Educativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Licenciada en Psicología en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Escritora, gestora cultural y Miembro de la Sociedad Literaria Amantes del País – Perú, en dónde ejerce el cargo de Directora de Imagen, siendo su Presidente, José Beltrán Peña.

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS DE LA POETA Y MG. EN PSICOLOGÍA FANNY JEM WONG. Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA.

Fanny Jem Wong es seudónimo de Fanny Wong Miñán, conocida en los medios culturales, (Lima, 1964). Es Magister en Psicología Educativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Licenciada en Psicología en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Escritora, gestora cultural y Miembro de la Sociedad Literaria Amantes del País – Perú, en dónde ejerce el cargo de Directora de Imagen, siendo su Presidente, José Beltrán Peña.

FANNY JEM WONG  con JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Fanny con JOSÉ BELTRÁN PEÑA .

Docente universitaria  desde hace más de dos décadas, en diversas universidades del país entre las que figuran la Universidad San Ignacio De Loyola, Universidad Científica Del Sur, Universidad Tecnológica Del Perú, Universidad Nacional Mayor De San Marcos e Institutos Superiores. Desde el 2006, docente de la Universidad César Vallejo, en la Escuela Profesional de Psicología (Filial Callao), y ponente y capacitador en empresas privadas y públicas. 

FANNY JEM WONG  con RICARDO GONZALEZ VIGIL
  Fanny con RICARDO GONZALEZ VIGIL.

Sus poemas han sido seleccionados, antologados y estudiados en diversos libros del Perú y el extranjero: en “Poeta Latino” (Argentina); “Un mundo aparte” (España); “Piernas cruzadas. Tomo I” (Canadá); “Piernas cruzadas II” (Canadá); “Escritorio poético. Volumen I” (Canadá); “Escritorio Poético, Volumen II”. (Canadá); Área reservada. 2007. (España); “Selecciones de Monsieur James” (Canadá); “Revista de poesía y Artes literarias de Sur a Sur” (España). En las muestras de poesía peruana de la Sociedad Literaria Amantes del País: “La palabra vibra después del festival”, La palabra brinda en libertad”, El mundo mágico de la palabra”, “La palabra de fiesta”, “Bienvenidos“, “¡¡Palabra de amor”, “Y soy y existo”, “Las palabras van desnudas a la ducha”, “Grita la cuerda que ajusta”, “¿Y ahora qué hacemos con tanto amor? / ¿imansunmi kunan kayna chika kuyaywan?, “¡Salud en libertad!”, “Palabra simplemente en libertad!”, “¿Cómo no he de amarte? Señora poesía…”, “El centro de los sueños del poeta”, “Sociedad literaria en felicidad”, “Al abrirse una flor estalló un poema”.
Asimismo, en las siguientes publicaciones: Revista de poesía peruana “Estación Com-Partida, Revista peruana de literatura “Palabra en Libertad”, y en la Revista Oficial / Asociación Salvadoreña Palestina “Usul – Raíces”. 

FANNY JEM WONG con MARCO MARTOS
Fanny con MARCO MARTOS

Algunos de sus poemas han sido grabados para los compacts disk del declamador y poeta Mario H. Russo (México): “Los motivos del lobo”; “Romances” y “Amor latino”

FANNY JEM WONG Como poeta invitado por Mario H. Russo. “LOS MOTIVOS DEL LOBO”.
 Con el repertorio “El Llanto Del Payaso” y “El Piano”, 2012. 
 Sello de grabación Onmedia. México.

Como poeta invitado por Mario H. Russo. “LOS MOTIVOS DEL LOBO”.
Con el repertorio “El Llanto Del Payaso” y “El Piano, 2012.
Sello de grabación Onmedia. México.
FANNY JEM WONG Como poeta invitado por Mario H. Russo. "ROMANCES".
 Con el repertorio “Árbol Sagrado”, 2012.
 Sello de grabación Onmedia. México.
Como poeta invitado por Mario H. Russo. “ROMANCES”.
Con el repertorio “Árbol Sagrado”, 2012.
Sello de grabación Onmedia. México.
FANNY JEM WONG Como poeta invitado por Mario H. Russo. “AMOR LATINO”. 
 Con el repertorio “La Novia de la Oscuridad”, 2011. 
 Sello de grabación Onmedia. México.
Como poeta invitado por Mario H. Russo. “AMOR LATINO”.
Con el repertorio “La Novia de la Oscuridad, 2011.
Sello de grabación Onmedia. México.
 Fanny Jem Wong con CESAR TORO MONTALVO.
Fanny con CESAR TORO MONTALVO.

Representó al Perú en el XXII Festival Internacional de Poesía en todas partes por la paz que fue organizado por la Sociedad Literaria Amantes del País en la Casa Museo Ricardo Palma (Lima, 2018-Perú).
Fue distinguida por la Cámara Internacional de Escritores y Artistas – Sede Barcelona (España) CIESART, en el Centro Cultural de la Municipalidad de Jesús María, por su destacada e importante trayectoria literaria.

Fanny Jem Wong   Recibiendo la distinción del CIESART (Barcelona) en el CEntro Cultural de la Municipalidad de Jesús María.
Recibiendo la distinción del CIESART (Barcelona)

En el presente año, tanto “Capulí Vallejo y su Tierra” y la “Asociación de Escritores y Artistas del Orbe” (AEADO) la nombraron como Embajadora Universal de la Cultura y la Paz, y fue ratificada como Miembro Honorario, “por la excelencia de su gestoría practicada durante muchos años de labor creadora, así por su valiosa contribución a la educación y a la literatura universal”.  Además ha participado en el IV Encuentro Internacional de Poetas y Escritores “Julio Solórzano Murga” de la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima Provincias; en la actividad poética “Amor libre” de la Sociedad Peruana de Poetas, en el XIV Recital de poesía “Palabras sin fronteras / Fronteras sin palabras” de la Universidad Ricardo Palma (Lima).

Fanny Jem Wong con DANILO SÁNCHEZ LIHÓN.
Fanny con DANILO SÁNCHEZ LIHÓN.

Su poemario, “Haikus” (2018) publicado en la revista peruana de literatura “Palabra en Libertad” N° 196, fue elegido como uno de los mejores del año en el recuento realizado por el Dr. Ricardo González Vigil y fue publicado en la revista limeña “Caretas” y en el blog la mulacom.pe

(2018)                     Reconocimiento del poemario, “Haikus” por Fanny Jem Wong (Lima, Rev. Palabra en Libertad. N° 196, 2018), "Mirando el 2018". (Rev. Caretas N° 2571, p. 47. Lima, 28 / 12 / 2018), Ricardo González Vigil
 (2018)                    Reconocimiento del poemario, “Haikus” por Fanny Jem Wong (Lima, Rev. Palabra en Libertad. N° 196, 2018), “Mirando el 2018”. (Rev. Caretas N° 2571, p. 47. Lima, 28 / 12 / 2018), Ricardo González Vigil. En https://caretas.pe/culturales/85446-mirando_el_2018
(2018)                     Reconocimiento del poemario, “Haikus” por Fanny Jem Wong (Lima, Rev. Palabra en Libertad. N° 196, 2018), “Los mejores libros del 2018” (Blog. lamula.pe / Lima, 04 / 01 / 2019), Ricardo González Vigil
En https://rgonzalezvigil.lamula.pe/2019/01/04/los-mejores-libros-del-ano/rgonzalezvigil/

PÉNDULO AMARILLO, es su segundo poemario, el cual abarca 88 haikus, y lleva un prólogo del poeta, investigador y crítico literario, José Beltrán Peña.

PÉNDULO AMARILLO (haikus) por FANNY JEM WONG
Publicado por Pepe Beltrán

“Cuando el amor te llame, síguelo”: Un poema de Kahlil Gibran

Nunca tengas miedo del amor.
Entra en su mundo.
Vive las temporadas de la sonrisa, así como las de llorar.
Descubrirás que no están amando sus lágrimas.
Cuando el amor te llame, síguelo.
Y déjate guiar.
Kahlil Gibran

“Cuando el amor te llame, síguelo”: un poema de Kahlil Gibran

Incluso a través de sus calles extenuantes y empinadas.

Y cuando tus alas te envuelven, abandonadas.

No importa si la espada escondida entre sus plumas puede lastimarte.

Cree en él, aunque su voz puede hacer añicos los sueños y arrancar flores en el jardín de tu alma.

Cuando el amor te llame, síguelo.

Él sabe cómo acariciar los momentos más tiernos, incluso cuando tiemblan al sol.

Síguelo.

Te dará la bienvenida como el césped que crece la hierba, como el cielo que dora

las orejas, como el molino que blanquea el trigo.

Cuando el amor te llame, síguelo.

Conocerás todos los secretos de tu corazón, así como serás el dueño de cada

fragmento de la vida.

Nunca tengas miedo del amor.

Entra en su mundo.

Vive las temporadas de la sonrisa, así como las de llorar.

Descubrirás que no están amando sus lágrimas.

Cuando el amor te llame, síguelo.

Y déjate guiar.

Kahlil Gibran

Los mejores libros del 2018 por Ricardo Gonzalez Vigil :

Y no omitamos los aciertos de Bajo la mancha azul del cielo de Alejandro Susti (Premio Copé de Bronce), Muña con olor a viento de Raquel Prialé (Lancom), Para que tú me escuches de Atala Matellini (Carpe Diem), De ese hombre que dicen de Gonzalo Espino Relucé (Pakarina), Yuyarinapag de Alberto Quintanilla (U. Alas Peruanas), Reino de lo inútil de Jorge Chávez Álvarez (Hipocampo), Lejos del día de Juan José Beteta (Catavento), El sol negro de José Beltrán Peña (Gaviota Azul), Patria larga de Jorge Ita Gómez, El libro de los fuegos infinitos de James Quiroz (Celacanto), Haikus de Fanny Jem Wong (Amantes del País), Racimo de fotogramas de Natalia Roncal (Arteidea), Tempestad de Carla Atencio Vergara (Catavento), Opacidad de la quietud de Eduardo Ugarte y Chocano (Arequipa, La Travesía), y Hombre fractal de Luis Alonso Cruz Álvarez (Bisonte).

MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
  MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.

 Fue un año generoso en libros perdurables.

Gran año vallejiano.

Gran año vallejiano. La conmemoración de los 80 años de su muerte y del centenario de Los heraldos negros (el pie de imprenta registra 1918, aunque el poemario recién salió en 1919), convirtieron a César Vallejo en el protagonista mayor del año editorial.

De hecho, la noticia literaria (de enorme repercusión y discusión en internet), fue la publicación virtual de la rigurosa edición diplomática de Enrique Ballón Aguirre de los Manuscritos poéticos de César Vallejo (Texto! Textes et Cultures), conjunto de originales escritos a mano (y no mecanografiados como los que dio a conocer Georgette de Vallejo en su monumental edición de 1968) de decenas de Poemas humanos y gran parte de España, aparta de mí este cáliz, los cuales Georgette confió en 1978 a Ballón Aguirre. Aunque la mayoría de esos borradores fueron publicados por Juan Fló y Stephen Hart (Autógrafos olvidados, 2003), en base a copias que Georgette envió a Ángel Rama, la relevancia de la edición de Ballón Aguirre es que difunde, con la tecnología digital actual, los originales mismos (incluyendo material no conocido por Fló y Hart) y una lectura más completa y atinada de las tachaduras, modificaciones y variantes que contienen.

En cuanto a ediciones de la obra poética completa, resaltemos que la legendaria Biblioteca Breve, de Seix Barral, publicó la Poesía completa, con introducción, notas y vocabulario. Por su parte, la editorial Cátedra Vallejo rindió homenaje a los 80 años de fallecimiento de Vallejo con las Poesías completas, edición de Ricardo Silva-Santisteban.

La celebración del centenario de Los heraldos negros motivó una caja de colección, con una edición facsimilar de la primera edición de LHN y un Homenaje hermosamente ilustrado (Sinco Eds.), al cuidado de Omar Aramayo. También circuló una edición de LHN con estudios de Mariátegui y Arguedas (Edt. Horizonte).

De otro lado, la Universidad César Vallejo completó la serie de volúmenes dedicados a su obra poética, entregándonos España, aparta de mí este cáliz, con introducciones de José Antonio Mazzotti y Paolo de Lima. A su vez, la Universidad Ricardo Palma inauguró su colección de tesis universitarias con una edición facsimilar de la tesis de Vallejo El romanticismo en la poesía castellana, acompañada de estudios de Iván Rodríguez Chávez y Ramón León.

También fue un año pródigo en aportes críticos. Comencemos resaltando que, por fin, fueron reunidos los escritos que le dedicó Antenor Orrego, amigo y auténtico guía del joven Vallejo, el primero en percibir su genialidad y plantear cuestiones fundamentales por las que ha transitado hasta ahora la crítica vallejiana: El sentido americano y universal de la poesía de César Vallejo, edición de Ricardo Silva-Santisteban (Alastor y Cátedra Vallejo).

Aparecieron, además, tres contribuciones mayúsculas: uno de los estudios más hondos y esclarecedores de la bibliografía vallejiana, Vallejo y el dinero de Enrique Foffani (Cátedra Vallejo). Una excepcional visión de la vida y obra de Vallejo hasta la publicación de Los heraldos negros, con nuevos datos sobre el poeta y su contexto vital, y esclarecedores comentarios a sus escritos juveniles, prodiga en la reproducción de documentos y fotos poco o nada conocidos: César Vallejo 1892-1918, de Manuel Velásquez Rojas. Y La biografía más completa y documentada, ¡Yo que tan solo he nacido!, de Miguel Pachas Almeyda (Juan Gutemberg). Aplaudamos, además, los comentarios didácticos de Luzmán Salas, en Vallejo iluminado (Cajamarca, U. Antonio Guillermo Urrello); y las consideraciones sobre la trayectoria vallejiana de Saniel Lozano Alvarado, en César Vallejo nació mañana: Aproximaciones y exploraciones (Trujillo, U. Antenor Orrego).

Finalmente, se constituyó en Lima el Centro de Estudios Vallejianos. Dio vida a los dos primeros números de su revista Archivo Vallejo, el primero con ponencias del III Congreso Internacional Vallejo Siempre 2018, realizado en Salamanca, y el segundo con disertaciones del Congreso Nacional “Me moriré en París con aguacero”, efectuado en abril en la UNM San Marcos.

Protagonismo de Vargas Llosa. Si el mayor protagonista editorial fue Vallejo, el protagonismo mediático de nuestras letras le correspondió, sin duda, a nuestro Nobel, Mario Vargas Llosa. La noticia cultural (en general, en cualquier campo de la actividad cultural) del año fue su participación en el Hay Festival de Arequipa; presencia aguardada año a año, desde la primera versión arequipeña de dicho megaevento internacional (el cual precisamente había elegido a Arequipa como sede peruana, por ser la cuna de Vargas Llosa). Tuvo ribetes de homenaje a su extraordinaria trayectoria literaria, vigente como pocas en la narrativa actual del mundo entero.

De otro lado, editorialmente el año no le fue esquivo. Publicó uno de sus mejores ensayos, en el cual expone orgánicamente, con brillantez, su ideario neoliberal: La llamada de la tribu (Alfaguara).

Y circularon tres penetrantes estudios sobre su obra: la traducción al español de un clásico de la bibliografía vargasllosiana, debidamente actualizado hasta sus novelas más recientes: La tentación de la palabra. Arte literario y convicción política en las novelas de Mario Vargas Llosa, de Efraín Kristal (FCE); La ficción y la libertad. Cuatro ensayos sobre la poética de la ficción de Mario Vargas Llosa, de Jorge Valenzuela Garcés (UNM San Marcos y Campo de la Metáfora); y Vargas Llosa: la mentira verdadera, de Jorge Coaguila (Revuelta).

Primera novela peruana. A diferencia de las obras del padre Acosta y el Inca Garcilaso, que han sido calificadas por algunos estudiosos como las primeras novelas peruanas, sin que ellas posean el designio ficcional propio de una novela; sí resulta una ficción novelesca, la primera que conocemos hasta ahora, la Historia del Huérfano, cuyo manuscrito de 1621 está firmado por Andrés de León, “vecino de la ínclita y nobilísima ciudad de Granada”, seudónimo con toda probabilidad del agustino Martín de León y Cárdenas. Aunque Antonio Rodríguez Moñino describió dicho manuscrito en 1965, considerándolo una “novela autobiográfica” de quien identificó como Fray Martín de León, la obra permaneció inédita hasta el presente. Ha sido Belinda Palacios quien asumió la impostergable tarea de editarla con esmero, precedida de un sustancioso estudio preliminar, en el que precisa que no se trata de un relato autobiográfico y que fue compuesta cuándo “estuvo Fray Martín de León viviendo en el monasterio agustino de Lima, frecuentando los grupos poéticos de la ciudad” (Madrid, Fundación José Antonio de Castro).

Compilaciones relevantes. Los dos volúmenes del tomo I de las Obras completas, correspondientes a la Narrativa, de Enrique López Albújar, edición de Gladys Flores Heredia (Poder Judicial del Perú).

Los dos tomos de las Obras completas de Yolanda Westphalen, uno conteniendo su Poesía y otro sus Cuentos, ensayos y artículos periodísticos; compilación a cargo de Yolanda Westphalen Rodríguez (U.N.M. San Marcos).

De otro lado, Vox horrísona de Luis Hernández, nueva edición de la clásica compilación efectuada por Nicolás Yerovi (Pesopluma).

Reediciones y rescates. Mencionemos primero una monumental reedición facsimilar (respetando los formatos diversos que tuvo en sus tres números) de la fundamental revista Narración, acompañada de testimonios de integrantes del grupo que la editó: Miguel Gutiérrez (fundador y director) y Andrés Maldonado Herrera (U. Ricardo Palma).
Consignemos, además, la cuidada edición facsimilar de la clásica novela Aves sin nido de Clorinda Matto de Turner (Sinco).

Mención especial merece que la Sucesión de José Antonio del Busto y la U. de Piura hayan asumido la tesonera labor de reeditar la importante producción de uno de nuestros grandes historiadores: José Antonio del Busto. Nos han entregado Túpac Yupanqui, el resplandeciente (2 vols.), Santa Rosa de Lima, San Martín de Porras y José Gabriel Túpac Amaru antes de su rebelión.

Conmemorando los cincuentenarios de dos hitos de nuestras letras, las reediciones de homenaje del volumen de cuentos Huerto cerrado de Alfredo Bryce Echenique; y del poemario Casa nuestra de Marco Martos (Casa del Escritor). También la edición de homenaje de un clásico de las ciencias sociales conmemorando 40 años de su aparición: Clases, Estado y nación en el Perú (IEP).

Celebremos la inclusión de dos novelas capitales en el sello masivo Debolsillo: Hombres de caminos, primera entrega de la saga de los Villar de uno de nuestros principales narradores, Miguel Gutiérrez; y Retablo, la más intensa y perturbadora novela que se haya escrito sobre la violencia política de los años 80 y 90, obra que significó la maduración artística de Julián Pérez, un autor que comienza a ser estudiado rigurosamente con el libro Julián Pérez Huarancca, coordinado por Edith Pérez Orozco y Jorge Terán Morveli (UNM San Marcos, Distopía). Agreguemos la reedición, con enfoques críticos actuales, de los dos libros emblemáticos del gran narrador Oswaldo Reynoso: Los inocentes y En octubre no hay milagros (Penguin Random House).

Fue un año consagratorio para Marco García Falcón: su notable novela Esa casa vacía ganó el Premio Nacional de Literatura 2018, y publicó la lograda novela corta La luz inesperada (Peisa). En ese marco, se reeditó su memorable libro de cuentos París personal (Peisa).

Uno de los libros más vendidos y elogiados comentados del año fue la reedición (con nuevo material) de un clásico de nuestro periodismo: Cambio de palabras de César Hildebrandt (Debate).

Tres reediciones de colección: la del estremecedor relato realmaravilloso Adiós, Ayacucho de Julio Ortega, complementado por la aclamada versión teatral de Yuyachkani y un dossier de la recepción crítica que ha tenido (FCE); la sexta edición, con introducción de Edgardo Dobry, del celebrado poemario del horazerista cabal que es Tulio Mora, Cementerio general (Barcelona, Sin Fin); y la del poemario más emblemático de las nuevas voces de los 90, el cual mantiene intacta su frescura e ingenio, enriquecido con un incisivo epilogo de su excepcional autor: Este es mi cuerpo de Lizardo Cruzado (Pesopluma).


También destacaron la reedición de Ciudadano Fujimori, de Luis Jochamowitz (Planeta); y la tercera edición, con cambios y añadidos, de Escrito en el agua, de Ricardo Silva-Santisteban (Alastor).

Y un acertado rescate de una novela que circuló poco en nuestro medio: El copista, finalista del Premio Herralde, la admirable primera novela de una narradora fundamental, Teresa Ruiz Rosas (Arequipa, Surnumérica).

Poesía. El mayor acontecimiento poético fue la publicación del inédito Khirkhilas de la Sirena (La Paz, Plural) de Gamaliel Churata, gracias a una extraordinaria edición analizada y anotada por Paola Mancosu. Precedidos por marcos narrativos y reflexivos de Churata, los poemas se yerguen como una cumbre expresiva del originalísimo lenguaje híbrido (aimara, quechua y español) de uno de los mayores escritores peruanos (e hispanoamericanos) contemporáneos, rango cada vez más reconocido internacionalmente.


Descollaron, además, tres poemas extensos: un microcosmos vivencial, de fascinante desmadre creador: Y habrá fuego cayendo a nuestro alrededor de Mario Pera (Amargord); un microcosmos del país, que fusiona lo lírico, lo narrativo y lo reflexivo, lo culto y lo popular, carnavalizador: Sin piloto automático de Antonio Sarmiento (Gaviota Azul); y una lograda versión posmoderna de la poesía sapiencial y/o didáctica de la Antigüedad (Parménides, Lao Tse, Lucrecio): Notas para un seminario sobre Foucault de Mario Montalbetti (FCE). Les acompaña el poemario incisivo, irónicamente sapiente, de Oswaldo Chanove: El motor de combustión interna (FCE).

Sigue otro elenco fulgurante: la primera edición completa del mejor poema de Manuel Scorza, Balada de la guerra de los pobres / Cantar de Túpac Amaru (Sinco y Lluvia); El piano negro de Marco Martos (Apogeo); Sologuren de Mirko Lauer (Paracaídas); Odiario de Renato Sandoval (Amotape); y la consolidación creadora de Ana Carolina Quiñones Salpietro, en Matacaballos (Paracaídas).

Elogiemos la alta calidad de Heredar la tierra de Samuel Cárdich (Amotape), Advenimiento de Santiago Aguilar (Trujillo, U. César Vallejo), Tao y zen de La Alhambra de César Toro Montalvo (SDA); Mi mundo raro de Marita Troiano (Carpe Diem); Versos trenzados en ida y vuelta de Nora Curonisy (Cultura Peruana); Mi abuela, mi patria de Gloria Mendoza Borda (Arteidea); ¡Ars fascinatoria! de Bruno Pólack (Vallejo & Co.); Balbuceos de un pequeño dios de July Solís (Paracaídas); Matrioska, el consistente debut de Valeria Román Marroquín (Premio José Watanabe, Asociación Peruano Japonesa); Colección privada o los colores ocultos de la turbación de Marco Quijano (Premio Copé de Oro, Petroperú); La noche y su sombra de Ernesto Zumarán (Premio Copé de Plata, Petroperú), Gitana de José Luis Velásquez Garambel, Carne arrojada de Renzo L. Brusco (Celacanto) y Ele de Stuart Flores (Dendro, Cartonera).


Y no omitamos los aciertos de Bajo la mancha azul del cielo de Alejandro Susti (Premio Copé de Bronce), Muña con olor a viento de Raquel Prialé (Lancom), Para que tú me escuches de Atala Matellini (Carpe Diem), De ese hombre que dicen de Gonzalo Espino Relucé (Pakarina), Yuyarinapag de Alberto Quintanilla (U. Alas Peruanas), Reino de lo inútil de Jorge Chávez Álvarez (Hipocampo), Lejos del día de Juan José Beteta (Catavento), El sol negro de José Beltrán Peña (Gaviota Azul), Patria larga de Jorge Ita Gómez, El libro de los fuegos infinitos de James Quiroz (Celacanto), Haikus de Fanny Jem Wong (Amantes del País), Racimo de fotogramas de Natalia Roncal (Arteidea), Tempestad de Carla Atencio Vergara (Catavento), Opacidad de la quietud de Eduardo Ugarte y Chocano (Arequipa, La Travesía), y Hombre fractal de Luis Alonso Cruz Álvarez (Bisonte).

Cuento. Poseedor de un imaginario burlesco muy personal y una prosa cincelada, rica en matices expresivos, Alejandro Neyra tejió el volumen más memorable: Biblioteca peruana (Estruendomudo). Junto a él, brillaron Siete noches en California… y otras noches más (Lápix) del consagrado Eduardo González Viaña; Spunkitsch (Bogotá, Isla de Libros) de Leonardo Aguirre, otro autor personalísimo e incisivo, el mayor cultor en su generación del relato protagonizado por el lenguaje; Lluvia (Seix Barral) de Karina Pacheco Medrano, voz en plena madurez creadora; y No somos cazafantasmas (Seix Barral) del reconocido internacionalmente Juan Manuel Robles.

Aplaudamos, además, la maduración alcanzada por Nataly Villena Vega, en Nosotros que vamos ligeros (Animal de Invierno); Bethsabé Huamán Andía, en La oscuridad del sombrero (México); Haydith Vásquez del Águila, en Agosto (Borrador), y Victoria Vargas Peraltilla, en El intérprete de la muerte (Arequipa, Surnumérica); así como el contundente debut de Andrea Ortiz de Zevallos: La mudanza imposible (Random House).

Añadamos las páginas perdurables de Papeles fantasma (Planeta) del prosista magistral que es Luis Jochamowitz, Cuentos de otoño (Lluvia) de Feliciano Padilla, ¿Quién mató a Correa? (Altazor) de Leonardo Caparrós, Historias de ciencia ficción (Torre de Papel) de Carlos Enrique Saldívar, Flores nocturnas (Dedo crítico) de Miguel Bances, El inmenso desvío (Animal de invierno) de Juan Carlos Cortázar, De barrios y ternura (Amotape) de César Panduro Astorga y Las dos caras del héroe (Campo Letrado) de Jorge Santiago.

Finalmente, mencionemos los aciertos de Simulador de irrealidad de Giulio Guzmán (Altazor), El hereje de Luis Fernando Cueto (Trascender), Los peces en la arena de Pedro Pablo Angulo (Summa), Moyobamba. Historias fantásticas de Ezequiel Valenzuela Noguera (Altazor), Ídolos del arenal de Juan Carlos Díaz Espinoza (Trascender) y Muerte en Praga y otros relatos de guerra de Rafael A. Miranda (Hipocampo).

Microrrelato. Brilla con inspirados volúmenes, acordes con el interés actual por la minificción; entre ellos, una de las obras más importantes del año, auténtica cumbre peruana de la metaliteratura y el juego con autores y obras apócrifas: los microrrelatos de Instrucciones para decir bla, firmadas con el seudónimo de Ragnarök Cutipa (denominado expresamente Autor). Forman un díptico con Blaberintos, confeccionado por Baltasar Andurriales (ingeniosamente calificado como Conspirador, y no Compilador) con 19 prólogos (redactados por escritores prestigiosos: Jorge Wiesse Rebagliati, Carlos Schwalb Tola, Enrique Prochaska, José Donayre, Fernando Iwasaki, Jorge Valenzuela, etc.) que comentan el libro anterior, pero en cada caso se les proporcionó el libro con un título diferente y atribuido a distintos autores apócrifos. Artífice de semejante entretejido textual: Alexander Forsyth (Tierra Baldía).

Sobresale, además, Crónicas del argonauta ciego – Edición completa (Seix Barral) del formidable prosista que es Carlos Herrera. Por su parte, uno de los mejores prosistas novísimos, Enrique Carbajal, perennizó narraciones de la tradición oral en un libro hermosamente ilustrado: Cuentos de tiempo viejo (Huamachuco, Municipalidad Provincial de Sánchez Carrión).

Otros aportes significativos: Fruto original (Micropolis) de Alejandro Estrada, Susurros en la oscuridad (Apogeo) de Carlos Trujillo Ángeles, El celular del diablo 4: el inca perdido (Edimerial) de Pedro López Ganvini y Transparencias (Underwood, U. Católica) de Manuel Terrones.

Novela. Un año fuera de serie. La mayor obra literaria impresa del año le corresponde: El espía del Inca (Lluvia) de Rafael Dumett, cumbre peruana de la novela histórica (conectada aquí con el relato de espionaje). Recrea el momento central de nuestra historia (la prisión y muerte de Atahualpa), pródiga en peripecias y recursos expresivos, con más de 200 personajes, decenas de ellos de sabrosa actuación y caracterización matizada. Aquí subrayemos que primero se difundió digitalmente, desde marzo de 2012, en La Mula.

La acompaña otra magna recreación de otro proceso histórico crucial, especialmente pertinente ahora que estamos rumbo al Bicentenario: Los Túpac Amaru 1572-1825 (Dirección Regional de Educación Puno) del consagrado poeta, estudioso y editor Omar Aramayo. La cosmovisión andina, el español andinizado y las voces de al “multitud” (Basadre) nutren su prosa de gran vuelo creador.

Completa el trío de formidables novelas históricas, una recreación de la España carlista del siglo XIX: El collar de los Balbases (Madrid, La Huerta Grande) de Jorge Eduardo Benavides, escritor que se encuentra en plena madurez creadora, conforme lo prueba la admirable novela policial que también ha publicado este año, El asesinato de Laura Olivo (Premio Fernando Quiñones; Madrid, Alianza Editorial). Un año redondo para Benavides: dos estupendas novelas, un premio prestigioso y la publicación de un volumen de estudios sobre su obra, La narrativa de Jorge Eduardo Benavides, compilado por César Ferreira y Gabriel T. Saxton – Ruiz (U. Ricardo Palma).

De otro lado, el componente histórico resulta fundamental en otra novela excelente, la mejor existente sobre Madre de Dios: El laberinto de los endriagos (Premio Copé, Petroperú) de Hugo Yuen, quien asume cabalmente lo real maravilloso amazónico, con humor jocundo y óptica carnavalizadora de la explotación y la marginación padecidas por la selva.

En cambio, la pesadilla histórica de las dictaduras y los terrorismos latinoamericanos se empoza refractada (en la senda pesadillesca y obsesiva de Sábato, Donoso y Bolaño) en la poderosa trama asfixiante, hipnótica, de la novela peruana más tanática y turbia (psíquica y éticamente): Vivir abajo (Peisa) de Gustavo Faverón.

Cabe añadir la prosa impecable de Eduardo González Viaña en las páginas realmaravillosas de La frontera del paraíso (Melquíades); y la maduración de Christiane Félip Vidal en su sustanciosa inmersión en lo oscuro y reprimido (el incesto, sobre todo), cincelando un título imprescindible: Los espejos opacos (Planeta).

Luego de ese elenco imponente, seleccionemos tres textos de indudable interés: el pulso seguro con que Carlos Rengifo recrea la vida de Borges, en El lenguaje de los espejos (Premio Altazor); la consolidación narrativa de Evelyn García Tirado, en Génesis (Arkabas); y el vigoroso debut de Rodrigo Murillo Bianchi, en Los héroes sentimentales (Premio José Ángel Mañas, Revuelta Editores).

Aunque resultan excesivos el alargamiento del nudo y desenlace de una, y la artificialidad de la relación con la editora, así como la escasa funcionalidad narrativa del regodeo verbal de la otra, se impone reconocer e vuelo fantástico (fantaciencia), con pasajes de un ingenio superlativo, de La vida de Horacio (Forjadestino) de Lucho Zúñiga; y el virtuosismo léxico de Interruptus (Planeta) de Leonardo Aguirre.

Otros aportes: El sol infante de José Güich Rodríguez, Madrugada de Gustavo Rodríguez, Mi madre soñaba en francés de Luis Hernán Castañeda, Cassi, el verano de Juan Manuel Chávez, La guerra que hicieron para mí de Carlos Enrique Freyre, La velocidad del pánico de Stuart Flores, El paraíso exiguo de Samuel Cárdich (Ámbar), Después del verano de Ricardo Virhuez (Pasacalle) y Ámok de Giacomo Roncagliolo (Pesopluma).

Mención aparte reclama un libro colectivo, dirigido por Juan Manuel Chávez, teniendo como modelo una novela publicada en 1920: La novela limeña 2019. Los capítulos de sus 2 vols., pertenecen a Alina Gadea, Daniel Soria, Rosa Carrasco Zuleta, Martín Roldán, Miguel Ángel Vallejo, Miguel Ruiz Effio, Carolina Cisneros, Julia Wong, Ofelia Huamanchumo, Pedro Novoa, Gabriel Rimachi, Francisco Ángeles y Jennifer Thorndike (Municipalidad de Lima, Programa Lima Lee).

Novela corta. Dos prosistas magistrales, poseedores de un universo creador muy personal y sumamente expresivo: Edgardo Rivera Martínez y su inédito, editado póstumamente, Soliloquios (Debolsillo); y Antonio Gálvez Ronceros, Perro con poeta en la taberna (Escuela de Edición de Lima).

Dos narradores sobresalientes, con varios galardones en su haber: Luis Freire Sarria, El bizco de la calle Roma (Emecé Cruz del Sur); y Marco García Falcón, La luz inesperada (Peisa).

Otros aportes para recordar: Ernesto Carlín, Nostalgias africanas (Caja Negra); Lorenzo Helguero, Bodas de plata (Narrar); Jorge Monteza, El viaje de las nubes (Premio Cámara Peruana del Libro); Mayte Mujica, Una ciudad para perderse (Animal de Invierno); Ángela Luna, Diario de un verdugo (Altazor); Juan Rodríguez Pérez, Una casa junto al río (Pasacalle); Orlando Quevedo, Tierra mojada (Celacanto) y Helmut Jerí Pabón, Titanes (Ámbar).

Obras reunidas. Todos libros de escritores importantes de nuestra tradición literaria.
Prosa y poesía de una autora descollante de la generación del 50: Yolanda Westphalen, 2 vols., Poesía y Cuento, ensayos y artículos periodísticos (U.N.M. San Marcos).

Poesía: Luis Hernández, Vox horrísona (Pesopluma), una de las voces más vigentes de la generación del 60; Abelardo Sánchez León, Poemas reunidos (Lumen), autor fundamental de la generación del 70; Carlos López Degregori, Lejos de todas partes (U. de Lima), nombre imprescindible de la hornada de fines de los 70; y José Antonio Mazzotti, El zorro y la luna (Premio José Lezama Lima 2018, de Casa de las Américas; Hipocampo Edt.), creador relevante de los 80.

Narrativa: Enrique López Albujar, Obras completas: Narrativa, 2 vols. (Poder Judicial del Perú), un clásico de nuestro indigenismo; y Rodolfo Hinostroza, Cuentos [in]completos (Seix Barral), excelente narrador todavía poco reconocido como tal.

Antologías. Prosa y poesía. Alberto Benavides Ganoza, Bosque de palabras (Amotape), selección a cargo de César Panduro Astorga; y Dante Vargas y Elva Moreno, Tránsito callado. Literatura lambayecana de los 90 (Chiclayo, Prometeo Desencadenado).

Poesía. Una de las más importantes antologías generales de la poesía peruana del siglo XX publicada en el extranjero: De este lado del cielo. Una antología de la poesía peruana, de Mario Pera (Santiago de Chile, Descontexto Editores). Antologías personales: Mario Florián, Homenaje centenario (Gobierno Regional de Cajamarca), antología del notable poeta nativista preparada por Luzmán Salas; José Ruiz Rosas, Inventario permanente. Poesía esencial (Madrid, Huerga & Fierro); Manuel Morales, Trapos líricos (Lancom), importante compilación de sus primeros poemas (sobresale un poemario central en los comienzos de la generación del 70: Poemas de entrecasa) y amplia selección de sus poemas en portugués, traducidos por el compilador Tulio Mora; Gloria Mendoza Borda, Biografía de los marginales (Summa), muestra de la cada vez más reconocida poeta puneña; Enrique Sánchez Hernani, El estruendo de las cosas (Nueva York, Axiara) y Taller de maestranza (Ibagué, Colombia, Casa de Libros), dos reconocimientos internacionales de uno de los poetas más admirables de fines de los 70; Carlos López Degregori, 99 púas (Granada, Esdrújula Eds.); y Róger Santiváñez, Ofertorio (Hipocampo), dos voces perdurables de fines de los 70. Varios autores: Antología de poemas (Premio Copé, Petroperú). Una excelente muestra temática: Paolo de Lima, Perú: Los poemas del hambre (U. Autónoma de Puebla). Y una sustanciosa, muy informada, antología regional: Bethoven Medina Sánchez, Edición extraordinaria. Antología general de la poesía en La Libertad 1918-2018 (Municipalidad Provincial de Trujillo).

Narrativa. Sobresale la penetración crítica de las muestras tejidas por Enrique E. Cortez, Incendiar el presente. La narrativa de la violencia política y el archivo 1984-1989 (Campo Letrado); y por José Güich Rodríguez, Universos en expansión. Antología crítica de la ciencia ficción peruana (U. de Lima). Recomendemos, además: Segundo Cancino, Narrativa en Tacna (Tacna, Cuadernos del Sur); José Donayre, Lo mejor de Arena. Antología de cuentos altazorianos (Altazor); José Gúich y otros, Extrañas criaturas. Antología del microrrelato peruano moderno (U. de Lima); Antonio Zeta Rivas, Desafío de la brevedad, antología de la microficción en Piura (Apogeo); Willy del Pozo, Hermosos ruidos. Tributo narrativo a Los Prisioneros (Altazor). Y la memorable antología de Elton Honores que citaremos más adelante.

Híbridos textuales. El inédito almanaque narrativo, ensayístico y miscelánico del inmenso Gregorio Martínez, Pájaro pinto. 1: Orígenes, y 2: Canícula (Peisa). La escritura integral (poética, teatral y que anhela un cómic que la acompañe) del gran Tulio Mora, Once cielos (Lancom). La exploración, en parte microrrelatos, en parte poemas en prosa, del recordado Eduardo Chirinos: Tetramorfos (Peisa).

Caleidoscopios de textos disimiles y breves: Julia Wong, Pessoa por Wong (Hanan Harawi) y Carlos Yushimito, Marginalia (Peisa). Y en clave de diario abierto a la multiplicidad digital: Diario de una vaca descarriada de Wendy Ramos (Planeta) y Soltera codiciada de María José Osorio (Grijalbo).

Pilar González Vigil, Tita, la pirañita (Mascapaycha)


Literatura infantil y juvenil. Óscar Colchado Lucio (este año merecidamente recibió el premio de la Casa de la Literatura Peruana), Cholito goleador (Alfaguara) y Cholito y el terrible Wakon (Panamericana); Jorge Eslava, Niños del camino (Lumen); Pilar González Vigil, Tita, la pirañita (Mascapaycha); Edgar Bendezú “Fabulinka”, El sapito y la luna (ICPNA) y Abraham Carbajal, El niño que vivió en un grano de arroz (ICPNA).

Tradición oral. Juan Paredes Carbonell, De encantamientos, demonios y apariciones (Municipalidad Provincial de Trujillo); José Antonio Mazzotti, Roberto Zariquiey y Carolina Rodríguez Alzza, Tradición oral iskonawa (RCLL y Latinoamericana); Juan Donayre Vizarreta, Leyendas y tradiciones iqueñas, selección de César Panduro Astorga (Biblioteca Abraham Valdelomar), y Teresa Torres Calizaya, Atando santos: origen e identidad en la tradición oral (Pakarina).

No ficción. La narrativa de no ficción y/o el periodismo literario ocuparon en exceso (decimos esto porque no suelen exhibir mayores cualidades literarias, ya que optan por la prosa declarativa y funcional de la comunicación masiva, sin marcas personales de estilo y/o un universo creador propio) la atención de los (escasos) espacios culturales de nuestros medios de comunicación, ayudados por la actualidad y la popularidad de los temas abordados, corrupción política, fiebre del fútbol, etc. Mueve a confusión de los lectores conceder a este rubro más importancia que a otros de mayor significación artística y cultural, en particular la poesía, el microrrelato, el cuento, la novela corta e incluso la novela (a pesar de que esta afloró con alguna frecuencia en las reseñas locales).

Sea como fuere, entre los mejores libros del año merece figurar el contundente volumen de reportajes Guerras del interior (Debate), de Joseph Zárate, sin duda el libro peruano que ostenta los mayores reconocimientos internacionales del año: el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2018 y el haber sido seleccionado por The New York Times entre las diez obras de no ficción más destacadas de este año.

Investigaciones, crónicas y artículos periodísticos: David Hidalgo, La biblioteca fantasma (Planeta); Charlie Becerra, El origen de la hidra. Crimen organizado en el norte del Perú; Fernando Vivas, Mis monstruos favoritos (Aguilar); y la compilación periodística del gran Ciro Alegría, a cargo de Dora Varona, Ciro Alegría: páginas escogidas (Municipalidad Provincial de Trujillo).

Autoficción: Fernando Ampuero, La bruja de Lima (Tusquets) y Lobos solitarios y otros cuentos (Peisa) y Silvia Núñez del Arco, Nunca seremos normales (Planeta).
Memorias y testimonios: Enrique Bernales Ballesteros, 60 años en la PUCP: una vida universitaria (U. Católica); Maki Miró Quesada, Memorias de una transgresora (Melquiades) y Ana Izquierdo Vásquez, El hijo que perdí (Animal de Invierno).

Numerosos libros sobre fútbol: Littman Gallo “Gallito” (textos al cuidado de Luis Carlos Arias Schreiber), Abriendo juego (Máximo Gallo Quintana ed.); Daniel Peredo, Peredo total (Debate); José Carlos Yrigoyen, Con todo, contra todos. Una historia de la selección peruana 1968-2018 (Debate); Umberto Jara, El camino a Rusia. La historia secreta de la hazaña y sus protagonistas (Planeta); Renzo Gómez Vega y Kike La Hoz, Benditos. 13 historias no aptas para incrédulos (Magreb); Toño Angulo Daneri, Perdonen la alegría (treinta y seis años después) (Estruendomudo); Pedro Canelo, Ojo de tigre (Planeta) y Jorge Cuba Luque, Mundiales y destinos (Campo Letrado).

Una excelente antología: Perú: crónicas y perfiles (Revuelta) de Jorge Coaguila. Un aguerrido manual: Una pasión crónica. Tratado de periodismo literario (Artífice Ed.) de Eloy Jáuregui.

Ensayo. Además del ensayo citado de Vargas Llosa, recomendemos los siguientes: Fernando Iwasaki, Las palabras primas (Premio Málaga de Ensayo José María González Ruiz; Madrid, Páginas de Espuma); Jorge Wiesse Rebagliati, Dante contempla la trinidad (Premio Flaiano de Italianística; U. Católica Sedes Sapientiae e Instituto Italiano de Cultura); Dorian Espezúa Salmón, Perú chicha: la mezcla de los mestizajes (Planeta); Gonzalo Portocarrero, Desde lejos, lo cercano. Reflexiones sobre el Perú (Peisa); y José Luis Ayala, Inca Atawallpa: carta a los peruanos del siglo XXI. ¿Bicentenario de la Independencia? Neoliberalismo y neocolonialismo. Refundación del Perú y Escribir más allá de la periferia: ¿crisis o coloniedad de la educación? (Dirección Regional de Educación Puno).

Estudios literarios. Resaltemos los numerosos aportes de Elton Honores: Fantasmas del futuro. Teoría e historia de la ciencia ficción (Polisemia), La división del laberinto. Estudios sobre la narrativa fantástica peruana contemporánea (Polisemia e Instituto Raúl Porras Barrenechea), El teatro político y la ciencia ficción (Polisemia, IRPB) y la selección Más allá de lo real. Antología del cuento fantástico peruano del siglo XXI (Altazor). La magistral edición crítica: Fundación y grandezas de la muy noble y muy leal Ciudad de los Reyes de Lima de Rodrigo de Valdés, a cargo de Martina Vinatea (U. de Navarra y U. del Pacífico).


Dos notables valoraciones del aporte crítico de Cornejo Polar: José Antonio Mazzotti (ed.), Cornejo multipolar: Antonio Cornejo Polar y la crítica latinoamericana (RCLL, Axiara y Academia Norteamericana de la Lengua), y Dorian Espezúa Salmón, Rocío Ferreira y Mauro Mamani Macedo, Celebrando la contribución de Antonio Cornejo Polar (Centro de Estudios ACP y Latinoamericana Editores).

Elogiemos la penetración crítica de Íbico Rojas, Blas Valera, primer cronista, poeta y lingüista peruano (Polisemia); Víctor Vich, Poemas peruanos del siglo XX (U. Católica); David Franco Córdova y Antonio Chang-Huayanca (comp.), Inca Garcilaso, 400 años (U. Ricardo Palma); Julio Antonio Gutiérrez Samanez (comp.), Apologético en favor de Clorinda Matto de Turner (Sinco y Asociación Pro Cultura Clorinda Matto de Turner); Giovanna Pollarolo, De aventurero a letrado. El discurso de Pedro Dávalos y Lissón (U. del Pacífico); Francisco Távara Córdova (comp.), Ciro Alegría: asedios jurídicos (Poder Judicial del Perú); Alejandro Susti, Todo esto es mi país. La obra de Sebastián Salazar Bondy (U. de Lima); Carlos Arrizabalaga y otros, Doscientos años de artes, letras y vida cotidiana en el norte del Perú (U. de Piura); Juan Alberto Osorio, Sobre literatura peruana (Arequipa, Quimera); Catalina Podestá, Blanca Varela (Municipalidad de Lima); Tania Favela Bustillo, El lugar es el poema: aproximaciones a la poesía de José Watanabe (Asociación Peruano Japonesa); J.A. Mazzotti y Luis Abanto Rojas (eds.), Memoria del Perú (RCLL y otros sellos); varios autores, Tributo a un maestro: Miguel Ángel Rodríguez Rea (U. Ricardo Palma); y Giovanna Minardi, Alquimia y fuego. Antología crítica de la obra poética de Rosina Valcárcel (Horizonte).

Grandes ediciones. Antropología: uno de los mejores libros de año fue el de Juan Ossio Acuña, Etnografía de la cultura andina (Congreso de la República).

Historia: Izumi Shimada (ed.), El imperio Inka (U. Católica); Lydia Fossa, Bajo el cielo de Chuqikirau (Horizonte); Fernando Iwasaki, ¡Aplaca, Señor, tu ira! Lo maravilloso y lo imaginario en la Lima colonial (FCE); Carmen McEvoy y Alejandro M. Rabinovich (eds.), Tiempo de guerra. Estado, nación y conflicto armado en el Perú, siglos XVII-XIX (I.E.P.); y Manuel Chust y Claudia Rosas (eds.), El Perú en revolución. Independencia y guerra: un proceso, 1780-1826 (U. Católica, U. Jaume I y El Colegio de Michoacán).

Biografías: Guido Podestá Airaldi, Apología del aventurero: José Carlos Mariátegui (U. Ricardo Palma); José Perla Anaya, Los hermanos Barreto y las guerras del corazón (Willay Pacha); Víctor Pacheco Cabezudo, Valdelomar (Biblioteca Abraham Valdelomar); Antonio Muñoz Monje, Peregrina, sobre Pastorita Huaracina (Lancom) y Sócrates Zuzunaga Huaita, Este charango que toco, sobre Jaime Guardia (Municipalidad Provincial Páucar del Sara Sara).

Lingüística: Julio Calvo Pérez, Lexicografía peruana (U. Ricardo Palma).

Filosofía: Los cien años de Francisco Miró Quesada Cantuarias (El Comercio) y Carlos Beas Portillo, Caleidiscopio, edición de Carmen Germán-Palacios Seoane (Biblioteca Abraham Valdelomar).

Arte: Bellas Artes: centenario (Escuela Autónoma de Bellas Artes) y San Pedro de Lima, iglesia del antiguo colegio máximo de San Pablo (Banco de Crédito).

Música: Una de las mejores investigaciones del año fue la de Julio Mendívil, Cuentos fabulosos. La invención de la música incaica y el nacimiento de la música andina como objeto de estudio etnomusicológico (U. Católica, IFEA). Aportes destacables: Carlos Torres Rotondo, Demoler: el rock en el Perú 1965-1975 (Planeta); y Pedro Cornejo Guinassi, Alta tensión y el tomo I de Enciclopedia del rock peruano (Contracultura).

Teatro: Gustavo von Bischoffshausen, Teatro popular en Lima (Máquina de Ideas); Mariana de Althaus, Todos los hijos (Alfaguara); Antoanette Alza Barco, El milenio de los inmortales (Altazor) y Daniel Dillon y otros, Concurso nacional de dramaturgia Teatro Lab 2016-2018 (U. de Lima).

Cine: Isaac León Frías y Federico de Cárdenas, vol. 2 de Hablemos de cine. Antología (U. Católica); I. León F., Más allá de las lágrimas. Espacios habitados en el cine clásico de México y Argentina (U. de Lima) y Melvin Ledgard, Una incursión por la historia del cine latinoamericano (FCE y PUCP).

Interdisciplinarios: Gonzalo Portocarrero (ed.), Ecos de Huarochirí (U. Católica) y Wilson Hernández Breña (ed.), Género en el Perú: nuevos enfoques, miradas interdisciplinarias (U. de Lima, CIES).

FUENTE : 
 https://rgonzalezvigil.lamula.pe/2019/01/04/los-mejores-libros-del-ano/rgonzalezvigil/

MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
Al Dr. Ricardo González Vigil mi agradecimiento, por la consideración de “HAIKUS”, en la esperada lista de lo mejor en poesía del 2018, REVISTA CARETAS Edición 2571.
ATENTAMENTE
FANNY JEM WONG
MI AGRADECIMIENTO A JOSÉ BELTRÁN PEÑA DIRECTOR DE LA “SOCIEDAD LITERARIA AMANTES DEL PAÍS “, POR CREER EN MÍ TRABAJO POÉTICO, TQM.
FANNY JEM WONG
MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.
POEMARIO: Sin piloto automático de Antonio Sarmiento
POEMARIO: Sin piloto automático de Antonio Sarmiento
POEMARIO: El piano negro de Marco Martos
POEMARIO: El piano negro de Marco Martos
POEMARIO: El piano negro de Marco Martos
POEMARIO: Tao y zen de La Alhambra de César Toro Montalvo
POEMARIO: Tao y zen de La Alhambra de César Toro Montalvo
POEMARIO: Tao y zen de La Alhambra de César Toro Montalvo
POEMARIO: Mi abuela, mi patria de Gloria Mendoza
POEMARIO: Mi abuela, mi patria de Gloria Mendoza
POEMARIO: Para que tú me escuches de Atala Matellini
POEMARIO: Para que tú me escuches de Atala Matellini
POEMARIO: Para que tú me escuches de Atala Matellini
POEMARIO: “El sol negro” de José Beltrán Peña
POEMARIO: “El sol negro” de José Beltrán Peña
POEMARIO: “HAIKUS” de Fanny Jem Wong (-Rev. Palabra En Libertad)
POEMARIO: “HAIKUS” de Fanny Jem Wong (-Rev. Palabra En Libertad)
CUENTO: Eduardo González Viaña de Siete noches en California… y otras noches más
CUENTO: Eduardo González Viaña de Siete noches en California… y otras noches más
NOVELA: Los Túpac Amaru 1572-1825 de Omar Aramayo.
NOVELA: Eduardo González Viaña “La frontera del paraíso”
NOVELA: Eduardo González Viaña “La frontera del paraíso”

LA SOCIEDAD LITERARIA AMANTES DEL PAÍS RESALTA Y FELICITA ESPECIALMENTE :

POEMARIO: Sin piloto automático de Antonio Sarmiento
POEMARIO: El piano negro de Marco Martos
POEMARIO: Tao y zen de La Alhambra de César Toro Montalvo
POEMARIO: Versos trenzados en ida y vuelta de Nora Curonisy
POEMARIO: Mi abuela, mi patria de Gloria Mendoza
POEMARIO: Para que tú me escuches de Atala Matellini
POEMARIO: “El sol negro” de José Beltrán Peña
POEMARIO: “HAIKUS” de Fanny Jem Wong (-Rev. Palabra En Libertad)
CUENTO: Eduardo González Viaña de Siete noches en California… y otras noches más
NOVELA: Los Túpac Amaru 1572-1825 de Omar Aramayo.
NOVELA: Eduardo González Viaña “La frontera del paraíso”


REVISTA CARETAS EDICIÓN 2571: VIERNES, 28 DE DICIEMBRE DE 2018. MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.

Ricardo GonzálezVigil (Lima, 31 de julio de 1949), poeta y crítico literario y antologador . REVISTA CARETAS EDICIÓN 2571: VIERNES, 28 DE DICIEMBRE DE 2018. MIRANDO EL 2018 POR: RICARDO GONZÁLEZ VIGIL | LO MEJOR DEL AÑO EN POESÍA, NOVELA, ENSAYO, CUENTO Y NO FICCIÓN.

GRAN año vallejiano.
La conmemoración de los 80 años de su muerte y del centenario de Los heraldos negros (el pie de imprenta registra 1918, aunque salió en 1919), lo convirtieron en protagonista del año.

La noticia literaria fue la publicación virtual de la rigurosa edición diplomática de Enrique Ballón Aguirre de los Manuscritos poéticos de César Vallejo, originales escritos a mano (y no mecanografiados como los que dio a conocer Georgette en 1968) de decenas de Poemas humanos y gran parte de España, aparta de mí este cáliz, los cuales Georgette confió en 1978 a Ballón. Aunque la mayoría fueron publicados por Juan Fló y Stephen Hart, en base a copias que Georgette envió a Ángel Rama, la relevancia de esta edición es que difunde digitalmente los originales (incluyendo material no conocido) y una lectura más completa y atinada de las tachaduras, modificaciones y variantes.

Además, la legendaria Biblioteca Breve, de Seix Barral, publicó la Poesía completa, con introducción, notas y vocabulario. Por su parte, la editorial Cátedra Vallejo publicó las Poesías completas, edición de Ricardo Silva-Santisteban. El centenario de LHN motivó una caja de colección, con una ed. facsimilar de la primera edición y un Homenaje hermosamente ilustrado. También circuló una edición de LHN con estudios de Mariátegui y Arguedas. De otro lado, la Universidad César Vallejo completó la serie dedicada a su poesía con España, aparta de mí este cáliz, con introducciones de José Antonio Mazzotti y Paolo de Lima. A su vez, la Universidad Ricardo Palma publicó una edición facsimilar de la tesis El romanticismo en la poesía castellana, con estudios de Iván Rodríguez Chávez y Ramón León.

Sobresalen dos investigaciones: uno de los estudios más hondos y esclarecedores de su bibliografía, Vallejo y el dinero de Enrique Foffani; y la biografía más completa y documentada, ¡Yo que tan solo he nacido!, de Miguel Pachas. Aplaudamos, además, los comentarios didácticos de Luzmán Salas, en Vallejo iluminado; y las consideraciones sobre la trayectoria vallejiana de Saniel Lozano, en César Vallejo nació mañana. Finalmente, se constituyó el Centro de Estudios Vallejianos. Dio vida al primer número de su revista Archivo Vallejo
.
POEMARIOS. 
El mayor acontecimiento poético fue la publicación del inédito Khirkhilas de la Sirena de Gamaliel Churata, gracias a una extraordinaria edición analizada y anotada por Paola Mancosu. Precedidos por marcos narrativos y reflexivos de Churata, los poemas se yerguen como una cumbre expresiva del originalísimo lenguaje híbrido (aimara, quechua y español) de uno de los mayores escritores peruanos (e hispanoamericanos) contemporáneos, rango cada vez más reconocido internacionalmente. Descollaron, además, tres poemas extensos: un microcosmos vivencial, de fascinante desmadre creador: Y habrá fuego cayendo a nuestro alrededor de Mario Pera; un microcosmos del país, que fusiona lo lírico, lo narrativo y lo reflexivo, lo culto y lo popular, carnavalizador: Sin piloto automático de Antonio Sarmiento; y una lograda versión posmoderna de la poesía sapiencial y/o didáctica de la Antigüedad: Notas para un seminario sobre Foucault de Mario Montalbetti. Les acompaña el poemario incisivo, irónicamente sapiente, de Oswaldo Chanove: El motor de combustión interna. Sigue otro elenco fulgurante: la primera edición completa del mejor poema de Manuel Scorza, Balada de la guerra de los pobres / Cantar de Túpac Amaru; EL PIANO NEGRO DE MARCO MARTOS; Sologuren de Mirko Lauer; Odiario de Renato Sandoval; y la consolidación creadora de Ana Carolina Quiñones, en Matacaballos. Elogiemos la alta calidad de Heredar la tierra de Samuel Cárdich, Tao y zen de La Alhambra de César Toro Montalvo; Mi mundo raro de Marita Troiano; Versos trenzados en ida y vuelta de Nora Curonisy;Mi abuela, mi patria de Gloria Mendoza; Balbuceos de un pequeño dios de July Solís; Matrioska, el consistente debut de Valeria Román (Premio José Watanabe); Colección privada o los colores ocultos de la turbación de Marco Quijano (Copé de Oro); La noche y su sombra de Ernesto Zumarán (Copé de Plata), Gitana de José Luis Velásquez Garambel y Ele de Stuart Flores. Y no omitamos los aciertos de Bajo la mancha azul del cielo de Alejandro Susti (Copé de Bronce), Muña con olor a viento de Raquel Prialé, Para que tú me escuches de Atala Matellini, De ese hombre que dicen de Gonzalo Espino, Yuyarinapag de Alberto Quintanilla, Reino de lo inútil de Jorge Chávez, Lejos del día de JJ Beteta, EL SOL NEGRO DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA, Patria larga de Jorge Ita, HAIKUS DE FANNY JEM WONG, Racimo de fotogramas de Natalia Roncal, Opacidad de la quietud de Eduardo Ugarte y Chocano, y Hombre fractal de Luis Alonso Cruz. 

CUENTO.
– Poseedor de un imaginario burlesco muy personal y una prosa cincelada, rica en matices expresivos, Alejandro Neyra tejió el volumen más memorable: Biblioteca peruana. Junto a él, brillaron Siete noches en California… y otras noches más del consagrado Eduardo González Viaña; Spunkitsch de Leonardo Aguirre, otro autor personalísimo e incisivo, el mayor cultor en su generación del relato protagonizado por el lenguaje; Lluvia de Karina Pacheco Medrano, voz en plena madurez creadora; y No somos cazafantasmas del reconocido internacionalmente Juan Manuel Robles. Aplaudamos la maduración de Nataly Villena Vega, en Nosotros que vamos ligeros; Haydith Vásquez del Águila, en Agosto; y Victoria Vargas, en El intérprete de la muerte; así como el contundente debut de Andrea Ortiz de Zevallos: La mudanza imposible. Páginas perdurables de Papeles fantasma del prosista magistral que es Luis Jochamowitz, Cuentos de otoño de Feliciano Padilla, ¿Quién mató a Correa? de Leonardo Caparrós, Historias de ciencia ficción de Carlos Enrique Saldívar, Flores nocturnas de Miguel Bances, El inmenso desvío de Juan Carlos Cortázar, De barrios y ternura de César Panduro Astorga y Las dos caras del héroe de Jorge Santiago.

MICRORRELATO
– Inspirados volúmenes: Crónicas del argonauta ciego de Carlos Herrera, Fruto original de Alejandro Estrada, Susurros en la oscuridad de Carlos Trujillo, El celular del diablo 4: el inca perdido de Pedro López y Transparencias de Manuel Terrones.

NOVELA. 
– Año fuera de serie. La mayor obra literaria es El espía del Inca de Rafael Dumett, cumbre peruana de la novela histórica (conectada con el relato de espionaje). Recrea el momento central de nuestra historia (prisión y muerte de Atahualpa), pródiga en peripecias y recursos expresivos, con más de 200 personajes, decenas de ellos de sabrosa actuación y caracterización matizada. Otra magna recreación de otro proceso histórico crucial: Los Túpac Amaru 1572-1825 del consagrado poeta, estudioso y editor Omar Aramayo. La cosmovisión andina, el español andinizado y las voces de la “multitud” (Basadre) nutren su prosa de gran vuelo creador. Completa el trío de formidables novelas históricas, una recreación de la España carlista del siglo XIX: El collar de los Balbases de Jorge Eduardo Benavides. La admirable novela policial El asesinato de Laura Olivo (Premio Fernando Quiñones) confirma su madurez creadora. Un año redondo: dos estupendas novelas, un premio prestigioso y un volumen de estudios sobre su obra: La narrativa de Jorge Eduardo Benavides, compilado por César Ferreira y Gabriel T. Saxton – Ruiz.

Otra excelente novela, la mejor sobre Madre de Dios: El laberinto de los endriagos (Premio Copé) de Hugo Yuen, quien asume lo real maravilloso amazónico, con humor jocundo y óptica carnavalizadora de la explotación y la marginación. En cambio, la pesadilla histórica de las dictaduras y los terrorismos latinoamericanos se empozan refractadas (en la senda pesadillesca y obsesiva de Sábato, Donoso y Bolaño) en la poderosa trama asfixiante, hipnótica, de la novela peruana más tanática y turbia (psíquica y éticamente): Vivir abajo de Gustavo Faverón. Añadir la prosa impecable de Eduardo González Viaña en las páginas realmaravillosas de La frontera del paraíso; y la maduración de Christiane Félip Vidal en su sustanciosa inmersión en lo oscuro y reprimido (el incesto, sobre todo), cincelando la imprescindible: Los espejos opacos. Tres textos de indudable interés: el pulso seguro con que Carlos Rengifo recrea la vida de Borges, en El lenguaje de los espejos (Premio Altazor); la consolidación de Evelyn García, en Génesis; y el vigoroso debut de Rodrigo Murillo, en Los héroes sentimentales (Premio José Ángel Mañas). Aunque resultan excesivos el alargamiento del nudo y desenlace de una, y la artificialidad de la relación con la editora, así como la escasa funcionalidad narrativa del regodeo verbal de la otra, se impone reconocer e vuelo fantástico (fantaciencia), con pasajes de un ingenio superlativo, de La vida de Horacio de Lucho Zúñiga; y el virtuosismo léxico de Interruptus de Leonardo Aguirre. Otros aportes: El sol infante de José Güich Rodríguez, Madrugada de Gustavo Rodríguez, Mi madre soñaba en francés de Luis Hernán Castañeda, Cassi, el verano de Juan Manuel Chávez, La guerra que hicieron para mí de Carlos Enrique Freyre y La velocidad del pánico de Stuart Flores. Mención aparte reclama un libro colectivo, dirigido por Juan Manuel Chávez, teniendo como modelo una novela de 1920: La novela limeña 2019. Firman Alina Gadea, Daniel Soria, Rosa Carrasco, Martín Roldán, Miguel Ángel Vallejo, Miguel Ruiz Effio, Carolina Cisneros, Julia Wong, Ofelia Huamanchumo, Pedro Novoa, Gabriel Rimachi, Francisco Ángeles y Jennifer Thorndike. 

Novela corta. –
Para recordar: Edgardo Rivera Martínez, Soliloquios; Antonio Gálvez Ronceros, Perro con poeta en la taberna; Luis Freire Sarria, El bizco de la calle Roma; Marco García Falcón, La luz inesperada; Ernesto Carlín, Nostalgias africanas; Lorenzo Helguero, Bodas de plata; Jorge Monteza, El viaje de las nubes (Premio CPL); Mayte Mujica, Una ciudad para perderse; Ángela Luna, Diario de un verdugo; Juan Rodríguez, Una casa junto al río y Helmut Jerí, Titanes. 
OBRAS REUNIDAS.  – Prosa y poesía: Yolanda Westphalen, 2 vols., Poesía y Cuento, ensayos y artículos periodísticos. Poesía: Luis Hernández, Vox horrísona; Abelardo Sánchez León, Poemas reunidos; Carlos López Degregori, Lejos de todas partes y José Antonio Mazzotti, El zorro y la luna (Premio José Lezama Lima 2018). Narrativa: Enrique López Albujar, Obras completas: Narrativa, 2 vols.; y Rodolfo Hinostroza, Cuentos [in]completos. 
ANTOLOGÍAS. 


– Prosa y poesía: 
Alberto Benavides Ganoza, Bosque de palabras; y Dante Vargas y Elva Moreno, Tránsito callado. Poesía: José Ruiz Rosas, Inventario permanente; Mario Florián, Homenaje centenario; Manuel Morales, Trazos líricos; Gloria Mendoza, Biografía de los marginales; Enrique Sánchez Hernani, El estruendo de las cosas y Taller de maestranza; Carlos López Degregori, 99 púas; Róger Santiváñez, Ofertorio; Paolo de Lima, Perú: Los poemas del hambre y varios autores (Premio Copé). 

Narrativa:
Enrique E. Cortez, Incendiar el presente; José Güich Rodríguez, Universos en expansión; Segundo Cancino, Narrativa en Tacna; José Donayre, Lo mejor de Arena; José Güich y otros, Extrañas criaturas y Antonio Zeta, Desafío de la brevedad. 

Híbridos.
– Gregorio Martínez, Pájaro pinto. 1: Orígenes, y 2: Canícula; Tulio Mora, Once cielos; Julia Wong, Pessoa por Wong y Carlos Yushimito, Marginalia. 

Infantil y juvenil.
Óscar Colchado Lucio, Cholito goleador y Cholito y el terrible Wakon; Jorge Eslava, Niños del camino; Pilar González Vigil, Tita, la pirañita; Edgar Bendezú “Fabulinka”, El sapito y la luna y Abraham Carbajal, El niño que vivió en un grano de arroz. No ficción.- Joseph Zárate, Guerras del interior; Fernando Ampuero, La bruja de Lima y Lobos solitarios y otros cuentos; Silvia Núñez del Arco, Nunca seremos normales; David Hidalgo, La biblioteca fantasma; Ana Izquierdo Vásquez, El hijo que perdí y numerosos libros sobre fútbol, firmados por Littman Gallo, Daniel Peredo, José Carlos Yrigoyen, Umberto Jara, Toño Angulo Daneri y Jorge Cuba Luque. Una excelente antología: Perú: crónicas y perfiles de Jorge Coaguila. Un aguerrido manual: Una pasión crónica de Eloy Jáuregui. Ensayo.- Fernando Iwasaki, Las palabras primas (Premio Málaga de ensayo); Jorge Wiesse, Dante contempla la trinidad (Premio Flaiano de Italianística); y Dorian Espezúa, Perú chicha. 

Estudios literarios.
Resaltemos los numerosos aportes de Elton Honores: Fantasmas del futuro, La división del laberinto, El teatro político y la ciencia ficción y la selección Más allá de lo real. Dos magistrales ediciones críticas: la de la primera novela peruana, Historia del Huérfano de Andrés de León, a cargo de Belinda Palacios; y la de Fundación y grandezas de la muy noble y muy leal Ciudad de los Reyes de Lima de Rodrigo de Valdés, a cargo de Martina Vinatea. La penetración crítica de Íbico Rojas, Blas Valera, primer cronista, poeta y lingüista peruano; Efraín Kristal, Tentación de la palabra, Víctor Vich, Poemas peruanos del siglo XX, J.A. Mazzotti (ed.), Cornejo multipolar, y J.A. Mazzotti y Luis Abanto Rojas (eds.), Memoria del Perú.  Grandes ediciones.- Edición facsimilar de la revista Narración.
FUENTE :
https://caretas.pe/culturales/85446-mirando_el_2018

Sociedad Literaria Amantes del País

La Sociedad Literaria Amantes del País,  felicita a todos los que fueron considerados en especial a nuestros Premiados “Palabra en Libertad”.